El límite

¿El límite lo pones tu? ¿Y qué pasa cuando te saltas ese límite y eres plenamente consciente de que lo has hecho? Y no te siente mal del todo… Pero sabes que no deberías haberlo cruzado. Y lo peor de todo… te gustaría volver a cruzarlo. De hecho, no solo te gustaría, es que eres consciente de que volverás a cruzarlo si se vuelve a dar la misma conjunción de astros.

Entonces, ¿qué haces? sabes que no puedes explicarlo a nadie. Sabes que no puedes pedir consejo. No sabes como reaccionaría nadie con quién hablaras. No sabes si entenderían que te hayas saltado esa norma, ese límite que, además, tu misma te habías marcado.Te conviertes en una proscrita y lo ocultas. Escondes las emociones que eso te ha causado, tanto las buenas como las malas. Evitas conversaciones que puedan hacer que te delate la mirada o la palabra. Sólo te queda una opción: no dejar que vuelvan a juntarse los astros para que vuelva a suceder. Pero a la vez quieres que suceda. Porqué te sentiste viva, la adrenalina hizo que explotara tu cuerpo y tu cerebro.

Pero debes aprender a controlarlo. No debe volver a suceder. Pero quieres que vuelva a suceder. ¿Y que pasa si alguien lo sabe? ¿Qué juez tendrás delante? ¿Me importa que me juzguen? no, pero me importan las consecuencias. ¿Tengo que pensar en una excusa por si necesito utilizarla? No hay excusa que valga. Aunque eres consciente de que cruzaste el límite porqué necesitabas hacerlo. Era eso o quizás algo peor. ¿Y ahora que? ahora simplemente lo acepto. Sé lo que he hecho, creo que sé porqué lo he hecho. Y sé que, muy probablemente, si vuelven a darse las circunstancias, vuelva a hacerlo.

Con lo que, a la mierda mis límites establecidos. Esa línea no para de moverse hacia adelante y hacia atrás en función de lo que necesito en cada momento de mi vida. 

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